Trimestralmente las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones editan la Hoja Informativa de la Causa de Madre Carmen del Niño Jesús, su Fundadora. Con una breve reflexión se nos invita a dar comienzo a la lectura de esta Hoja Informativa que nos ayudará a conocer un poco más a Madre Carmen. Sus pensamientos, la obra que un día comenzó y que hoy continúan sus hijas y las cartas de los devotos con las gracias recibidas por mediación de la Madre son parte del contenido de esta Hoja Informativa.
Desde aquí te animamos a su lectura, sólo tienes que seleccionar el número que desees y el archivo pdf con la hoja que hallas elegido se descargará en tu pantalla. Si lo que deseas es tener la Hoja Informativa impresa cada trimestre la puedes solicitar en la dirección que te indicamos. También puedes aportar tu granito de arena comunicando las gracias y favores recibidos por intercesión de Madre Carmen para publicarlos en próximos números, para ello pulsa aquí.

Otoño de 1883. En la provincia de Málaga y en toda Andalucía, la pobreza y la emigración revelan un panorama desolador. Ni trabajo, ni medios de subsistencia para las familias; los niños, poco atendidos y sin apenas instrucción; las cosechas, malogradas por las lluvias e inundaciones; robo y pillaje se extienden amenazadores. ¿Quién puede mirar al futuro con esperanza?

En Antequera, por estas mismas fechas y en medio de esta situación calamitosa, doña Carmen González Ramos, viuda desde 1881, afianzada en Dios y enardecida por la caridad hacia el prójimo, sabe que es el Señor quien lleva el hilo de la Historia y que...


Podemos decir que mayo es el mes de Madre Carmen. Junio y noviembre, como sabemos, son los meses de su nacimiento y su muerte. Pero mayo es, por excelencia, el mes de sus amores y sus dolores, sus penas y alegrías.

«Venid y vamos todos con flores a porfía, con flores a María que Madre nuestra es.» ¡Cuántos meses de mayo lo cantó Madre Carmen, llena de cariño hacia la Madre del cielo! Cuántos meses de mayo engalanó ella a la Santísima Virgen, su «Virgen del Rosario», en el Convento de Santa Catalina, de Antequera...


No queremos sufrir. Rechazamos el dolor. Si Dios «vio que era bueno»todo lo creado, ¿por qué el dolor? ¿por qué el mal? ¿por qué el sufrimiento está presente en todos los tiempos y en todos los lugares?

Estamos ante la grandeza de la libertad humana y ante la realidad del pecado que es rechazo del Dios bueno que nos hizo por amor y nos dio capacidad de amar; y, junto al rechazo de Dios, el desamor a nuestros semejantes...


«La vida de los Santos no comprende sólo su biografía terrena, sino también su vida y actuación en Dios después de la muerte. En los Santos es evidente que, quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace realmente cercano a ellos»

Madre Carmen repetía «Bendito sea Dios, que tanto nos quiere», en el dolor y en el gozo. Y su alma no quería guardar ese tesoro para ella sola. Por eso exclamaba: «Cuando miro al cielo, se acrecientan mis deseos de ir por esos mundos a enseñar a las almas a conocer y amar a Dios». [...]


MARÍA DEL CARMEN GONZÁLEZ RAMOS nace en Antequera, Málaga, el día 30 de junio de 1834, en el seno de una familia cristiana. Recibe el Bautismo al día siguiente de su nacimiento.

Desde niña, Carmen es querida por su bondad y simpatía, su corazón generoso y su actitud conciliadora, la inteligencia y viveza de su carácter, su disposición y habilidad para las tareas de la casa. El ambiente familiar ayuda a cultivar la sensibilidad espiritual de la pequeña, que destaca por su intensa piedad manifestada de modo especial en el amor a la Santísima Virgen y a la Eucaristía. Es grande su amor a los pobres, a quienes visita y socorre.


El 14 de julio de 1879 hubo fiesta en el cielo ¿Qué como nos ha llegado la noticia? Sabemos de la gran alegría en el cielo cuando un pecador hace penitencia (Lc 15,7) y aquel día de san Camilo el esposo de doña Carmen, arrepentido de sus extravíos, le pidió un sincero perdón. No se trataba de algo acaecido recientemente sino por los sufrimientos ocasionados a lo largo de veintidós años.

La joven Carmen, después de un tiempo de oración, consulta, reflexión, atención a los consejos paternos, persuadida de actuar según los planes de Dios, decidió su enlace con Joaquín. Enamorados contrajeron matrimonio el 7 de junio de 1857.


No sé si un día el invento de un sofisticado magnetófono nos permitirá reproducir sonidos anteriores que nadie grabó.

Si fuera así, me gustaría oír a don Salvador que al mirar a su hija Carmen dice complacido: ¡Mi hija es una santa! Os aseguro que lo escucharíamos repetidas veces, él lo manifestaba con frecuencia...


Por la ventana abierta oía a los pequeños que cantaban: «Tengo en casa mi mamá, pero mis mamás son dos», su homenaje a María proseguía: «en el cielo está la Virgen que es también mamá de Dios»; imaginé sus caras risueñas acompañando el resto de la canción.

De inmediato, la memoria me renovó la emoción de aquel día durante la procesión de la Patrona de un pueblo andaluz: voces varoniles de jóvenes y menos jóvenes, aclamaban a la Señora; seguro que sus rítmicos y repetidos «guapa, guapa, guapa» eran acogidos con la ternura y la mirada de los ojos misericordiosos de la Madre celestial...


¡Qué desconcierto se produciría!, si al entrar los alumnos en clase, les comunicaran que empieza un examen del que no se ha anunciado la materia y además que de su resultado depende el del curso. (En cierto centro escolar llamaban «un atraco» a ese examen).

Madre Carmen nos invita a que trabajemos por alcanzar la perfección. Ella nos anuncia el tema de la prueba; de su resultado depende nuestro desarrollo y nuestra felicidad.

Vamos, pues, a ello con decisión...

También hoy, Madre Carmen anima e impulsa la vida de familia, ella que la realizó en los diversos estados.

Niña y joven: alegre y risueña, inteligente y creativa, piadosa y buena, servicial en las tareas de casa de su propio hogar y en los de los necesitados.

Casada, en una vida matrimonial difícil fue la mujer paciente y firme, amorosa y entregada, devota, pendiente de las necesidades de su esposo, de los familiares y de las personas carentes de recursos…

Con frecuencia veo a una anciana, de figura frágil y sencilla, que pide limosna; sólo rompe su silencio al exclamar ante el socorro recibido: –¡Dios se lo pague!; si se le saluda, responde acompañando una agradable sonrisa. Su actitud devuelve más de lo que se le entrega. Si avasallara al pedir, nos molestaría; si callara, se rebajaría a «aquello» que tranquiliza nuestra conciencia. Al responder como persona, nos devuelve paz y bien y nos eleva.
Madre Carmen siempre agradecida, a la vez que bondadosa y simpática, en una ocasión, al despedir a unos de sus parientes que le había favorecido, entabla el siguiente diálogo: —¿Qué, te marchas y no me das las gracias? El aludido responde sorprendido: —¡Ah! Sí ¡yo soy el que te las tengo que dar? Ella responde: —Sí, porque si no te lo hubiera pedido, puede ser que tú no hubieras pensado en eso, y no tendrías las gracias que Dios te concederá por esa obra de caridad…
 
Aspira a ser mayor la niña calzada con los zapatos de su mamá; el adolescente anhela parecerse a su héroe del que coloca un póster en su habitación; el joven entusiasta trabaja por conseguir sus deseos; el adulto integra armónicamente los valores en su personalidad.
Hoy nos proponemos un sencillo ejercicio, apto para todas las edades: 1º, oímos a Madre Carmen: «Complaceos mutuamente en lo que no sea ofensa de Dios», 2º, nos hacemos como ella: nos ponemos «sus zapatos», es nuestro modelo, intentamos vivir sus virtudes...
 
El pasado día 10 de marzo se reunió en Roma la Consulta Médica de la Congregación para las Causas de los Santos.
Tras examinar los Informes remitidos por cada uno de los Peritos Médicos que han estudiado exhaustivamente las pruebas médicas y el dossier sobre la curación de Sor Mª José, la Consulta Médica ha dado voto positivo por unanimidad, 5/5, acerca del hecho milagroso...
 

¡Qué guay! Dice el niño que a cambió de unos cuantos lápices usados consigue un excelente rotulador; ¡Jo, fenomenal! Exclama el estudiante que tras interminables horas de estudio ha conseguido superar el examen; ¡Qué buen negocio! anuncia satisfecho aquel que gracias a algunos bienes que poseía ha obtenido una excelente vivienda.
Jesucristo, para explicarnos el Reino de los Cielos, nos puso el ejemplo de un buen comerciante que vendió todo lo que tenía y compró la perla preciosa...
 
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