Monseñor Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo (República Dominicana).

 

 

6 mayo 2007
Homilía pronunciada en el Colegio Serafín
de Asís de Santo Domingo, con motivo de
la beatificación de Madre Carmen
En el Decreto sobre las virtudes heroicas de la Madre Carmen se leen estas preciosas palabras que abarcan su vida y su espíritu: «Pasó los últimos años de su vida activa e irreprochable como una simple hermana, con una entera humildad y con su acostumbrada paciencia, deseosa sobre todo de la gloria de Dios y de mantener encendida la lámpara siempre ardiente con su amor y las angustias de su corazón: esperando al Esposo para entrar con Él a las bodas (Cfr. Mt. 25, 1-11) y a la luz que no conoce ocaso, donde los justos "sufriendo pequeños castigos recibirán grandes favores porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de Sí" (Sap. 3, 5)».
Otra característica de la vida de Madre Carmen es el espíritu franciscano. Fue una perfecta imitadora del apóstol de Asís, trató de llevar siempre en su alma el Evangelio de Cristo con la práctica de las más sólidas virtudes, especialmente la caridad, la pobreza y la humildadÖ pues este es el blasón y legado riquísimo ñdecía la sierva de Diosñ que nos legó nuestro Padre San Francisco.
La renuncia radical a todos sus bienes le ocasiona un motivo de gozo, que le hace exclamar: «Mejor, así imitaré la pobreza de mi Seráfico Padre». De hecho la madre vive la pobreza en grado muy notable.
Nota muy destacada de la espiritualidad de la Madre Carmen es la atención que quiere que se preste a la vivencia comunitaria entendida como espíritu de familia. «Este espíritu de familia, escribe el P. Juberías, era una cosa que llevaba la Madre muy en el alma y uno de los bienes que deseaba para sus hijas».
El concepto de vida de familia según Madre Carmen reconoce los valores propios de cada persona, tanto en la referencia a sí misma como en su relación con los demás; y conoce las propias carencias y las dificultades para la armonía.
«El Corazón de Cristo sobreabunda de amor divino y humano». El Corazón de Cristo es manantial de unidad, de salud y de paz. Como franciscanas de los Sagrados Corazones, nos alcanza de manera particular la «devoción al Corazón de Jesús».
En el Corazón de María aprendemos la actitud ante Dios y ante la vida.
Espiritualidad de los Sagrados Corazones, que en confluencia con el espíritu de familia querido por San Francisco define las notas distintivas de la espiritualidad de la Madre Carmen, infundidas en la Congregación que ha fundado de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones: «Nuestro carisma, se dice en las Constituciones, es franciscano y nos lleva a través de la Madre Carmen que mira a Cristo y a María en la grandeza de sus Corazones y anhela enseñar a los hombres a conocer y a amar a Dios».(Constituciones, 1988: 9, Núm. 2).
Faltan en esta sencilla homilía otros rasgos característicos de la espiritualidad de la Madre Carmen, me he limitado a indicar los que acabo de enumerar. Creo que son una muestra muy elocuente de su recia personalidad y de su profunda vida espiritual.
Siento el deber de felicitar muy sinceramente a todas sus hijas de la República Dominicana, comenzando por las de este Colegio Serafín de Asís, siguiendo por las del Colegio Inmaculada Concepción de La Vega, luego Barahona y San Pedro de Macorís. Permítanme concluir con una nota muy personal, a la que hice referencia en otra ocasión. Cuando era un niño de diez años serví como monaguillo en la iglesia del Colegio Inmaculada de La Vega, en el que, también, hice mi primera Comunión. En ese mismo colegio estudiaron mis ocho hermanas y otras parientes. Además, mi tía Altagracia, que aún vive, fue una de las fundadoras de este colegio en 1927.
En la misma iglesia tuve el placer de celebrar mi primera misa y durante varios años fui profesor y formador espiritual de las alumnas de bachillerato a las que recuerdo con cariño imperecedero, igual que a todas las Hermanas que tuve oportunidad de conocer en esos años.
¿Cómo no alegrarnos todos con la Beatificación de la Madre Carmen del Niño Jesús, asociándonos a la gran celebración que se ha tenido hoy en Antequera?.
Queridísimas Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, permítanme felicitarlas en este gran día en que la Iglesia eleva al honor de los altares a su santa Fundadora y pedirle a ella que interceda por todas sus hijas dondequiera que ellas estén, por todos sus alumnos y alumnas con sus familias, profesores, empleados, con los pobres y ancianos que son asistidos en sus muchas obras de caridad.
Aunque estoy seguro que nunca ha faltado esa intercesión de su Fundadora, a partir de hoy ella lo hará con más intensidad cuando la Iglesia la presenta a toda la comunidad eclesial como persona que vivió en grado heroico las virtudes teologales y cardinales y la propone como modelo que podemos imitar.
Colegio Serafín de Asís de Santo Domingo, República Dominicana.
6 de mayo de 2007
Monseñor Nicolás de Jesús López Rodríguez
Arzobispo de Santo Domingo (República Dominicana)
Ordinario Castrense para República Dominicana
Colegio Serafín de Asís.