«Postulantes y novicias con corazones en mano,
dándonos un fuerte abrazo nuestro cordón franciscano…»
Esas somos nosotras y juntas damos nuestros primeros pasos en el seguimiento de Jesús.
1. etapa, ser postulante. ¿Y eso que significa?: la joven que se decide a seguir a Jesús, comienza su vida religiosa en el postulantado que es un tiempo de prueba y preparación al noviciado.
2. etapa, ser novicia. Aquí comienza la vida en la congregación, la verdadera prueba del noviazgo. La novicia se diferencia de la postulante porque nuestro sí va más allá con la toma de hábito.
Somos diferentes, sí, pero nos une un mismo deseo:
«ENAMORARNOS CADA DÍA MÁS DEL SEÑOR».